¿Adiós al celular en las escuelas? Lo que propone la nueva regulación de dispositivos digitales
Universidad de las Ciencias
Los teléfonos celulares forman parte de la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes. En México, durante 2025, el 80.7 % de la población de entre 6 y 17 años utilizó un teléfono celular, lo que representa aproximadamente 21.1 millones de personas. Si bien estos dispositivos son principalmente utilizados para la comunicación, la búsqueda de información y la realización de actividades escolares, también llegan a convertirse en una fuente de distracción, aislamiento, conflictos y violencia. Ante este panorama, la Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó el Acuerdo 09/09/26, que establece disposiciones para promover el uso responsable, seguro y educativo de dispositivos digitales en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional.
¿Por qué se decidió regular el uso de celulares?
En la consulta realizada por la SEP durante la fase intensiva de los Consejos Técnicos Escolares, se encontró que 79.7% de las 565 mil figuras educativas participantes, identificó dificultades en las y los estudiantes para mantener la atención; 70.8% señaló haber observado cansancio o somnolencia durante la jornada escolar y 53.3% reportó una menor interacción presencial. Además, 38.7% mencionó la presencia de conflictos originados en redes sociales u otros espacios digitales que posteriormente se manifestaron en la escuela, mientras que 33.2% hizo referencia a la difusión de fotografías, audios o videos sin consentimiento y 29% reportó situaciones de ciberacoso o agresiones digitales.
No es igual para todos
En el acuerdo propuesto por la SEP, mismo que entrará en vigor el 3 de noviembre de 2026, no se establece que los dispositivos digitales desaparecerán de las escuelas, sino que se estipula cuándo, cómo y para qué utilizarlos, es decir, se conforma un conjunto de normas que se adecúan a cada uno de los niveles educativos:
- En educación básica, se restringe el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos personales durante la jornada escolar. Sin embargo, estos pueden emplearse en casos excepcionales, por ejemplo, cuando se requieran por motivos educativos, de salud, discapacidad, accesibilidad, inclusión o ante una emergencia. La propuesta busca que niñas y niños puedan concentrarse, convivir y participar en actividades escolares sin la constante distracción de las pantallas.
- En educación media superior, la propuesta es más flexible. Cada comunidad escolar podrá establecer acuerdos sobre cuándo, dónde y cómo utilizar los dispositivos. Pueden existir momentos de restricción, espacios para resguardar los teléfonos o para permitir su uso con fines pedagógicos.
- En educación superior, la lógica es diferente. No se plantea una prohibición general, sino que se fomenta un uso responsable y se reconoce que las propias comunidades universitarias deben establecer sus acuerdos, respetando su autonomía. En el decálogo para este nivel se habla incluso de ciudadanía digital, término que se refiere a la utilización de la tecnología para investigar, crear, comunicar y aprender, pero sin sustituir el pensamiento, la creatividad y la autonomía de las y los estudiantes.
Posibles ventajas y desventajas de la regulación
La nueva regulación tiene algunos aspectos potencialmente positivos (Böttger y Zierer, 2024).
- Reduce las distracciones durante las actividades escolares: establecer momentos para utilizar los dispositivos puede favorecer la concentración, especialmente, en educación básica.
- Favorece la convivencia presencial: se busca recuperar espacios de interacción cara a cara durante los recreos y otros momentos de convivencia. Esto puede fortalecer las relaciones entre pares y disminuir el aislamiento.
- Atiende problemas que antes podían parecer exclusivamente “digitales”: el ciberacoso, la difusión de imágenes sin consentimiento, la violencia digital y los conflictos originados en redes sociales pueden afectar directamente la convivencia escolar, por lo que limitar el uso de teléfonos en la escuela puede reducir en cierta medida estos problemas.
Algunos posibles riesgos y desventajas:
- Aunque ayuda a regular, esto no resuelve automáticamente el problema: una restricción puede disminuir el uso de teléfonos inteligentes durante la jornada escolar, pero no necesariamente modifica los hábitos digitales del estudiantado fuera de la escuela.
- Puede convertir una medida formativa en una punitiva: si las comunidades escolares no construyen reglas claras acerca del uso de los celulares en el aula, esta política, diseñada principalmente para promover el uso responsable de la tecnología digital, puede transformarse en un medio de vigilancia y castigo.
- Plantea una contradicción entre prohibir y enseñar un uso responsable de la tecnología: la escuela tiene la responsabilidad de preparar a las y los estudiantes para desarrollarse en una sociedad digitalizada. Por ello, resulta difícil sostener una política educativa exclusivamente basada en retirar los dispositivos, más bien requiere un uso centrado en la regulación.
- No desaparece la brecha digital: no todas las escuelas tienen computadoras, conectividad, proyectores, tabletas o plataformas educativas suficientes. Tan solo en México 73% de las y los estudiantes en zonas rurales carecen de acceso a computadoras e internet. En dichos contextos, el teléfono celular podría ser el único dispositivo mediante el cual una o un estudiante accede a información y recursos educativos.
- El resguardo de los dispositivos puede generar nuevos problemas: en educación media superior se contempla la posibilidad de retirar los teléfonos y mantenerlos bajo custodia de la escuela durante la jornada. Esto abre preguntas como las siguientes: ¿quién será responsable si un dispositivo se pierde o se daña?, ¿qué ocurrirá ante una emergencia?, ¿cómo se garantizará que la medida se aplique de manera uniforme?
Reflexiones finales
La nueva regulación representa una oportunidad para repensar la relación entre tecnología y educación. El verdadero reto será encontrar un equilibrio entre desconectarse y conectarse según el momento. Más allá de limitar el acceso a los dispositivos, la escuela tiene la oportunidad de enseñar a niñas, niños y adolescentes a utilizarlos de manera responsable, crítica y segura. En última instancia, el éxito de esta propuesta dependerá menos de cuántos celulares permanezcan guardados y más de la capacidad de las comunidades educativas para formar personas capaces de decidir cuándo, cómo y para qué utilizar la tecnología.
Referencias
Böttger, T., & Zierer, K. (2024). To Ban or Not to Ban? A Rapid Review on the Impact of Smartphone Bans in Schools on Social Well-Being and Academic Performance. Education Sciences, 14(8), 906. https://doi.org/10.3390/educsci14080906
Secretaría de Educación Pública. (2026, 22 de septiembre). Acuerdo número 09/09/26 por el que se establecen los lineamientos para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional. Diario Oficial de la Federación.

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