¿Qué es el doomscrolling y cómo afecta a la salud emocional?
En una sociedad donde el acceso a la información es ilimitado, mantenerse al tanto de lo que ocurre en el mundo puede convertirse en una fuente de agotamiento emocional. De acuerdo con el Reporte Global sobre Salud Mental y Generación Z 2025, publicado por la UNICEF, 72% de las y los jóvenes de México se sienten estresados por las noticias y los acontecimientos nacionales e internacionales, superando el promedio a nivel mundial (60%). Este dato nos invita a reflexionar sobre un fenómeno cada vez más presente en la vida digital: el doomscrolling. ¿Por qué seguimos desplazándonos por la pantalla para buscar información que nos hace sentir mal?
¿Qué es el doomscrolling?
Este se refiere al hábito de desplazarse continuamente por las redes sociales, sitios de noticias y otras plataformas para consumir información negativa o preocupante (Salamon, 2024). Aunque consultar noticias puede parecer una actividad cotidiana, el doomscrolling se caracteriza por la dificultad para interrumpir este consumo, incluso cuando lo que encontramos nos provoca preocupación, tristeza, miedo o ansiedad. Por ejemplo, podemos entrar a una red social para conocer una noticia sobre algún suceso y después, terminar pasando mucho tiempo leyendo publicaciones sobre violencia, conflictos, crisis económicas o desastres naturales.
Una de las particularidades del doomscrolling consiste en que no necesariamente buscamos de manera consciente sentirnos mal; muchas veces, continuamos revisando las redes sociales o páginas web porque queremos comprender lo que sucede, anticipar riesgos o simplemente no perdernos ningún acontecimiento. Sin embargo, hacer esto de manera constante puede convertirse en un ciclo difícil de interrumpir, pues cuanto más contenido consumimos, más noticias preocupantes encontramos y mayor puede ser nuestra necesidad de seguir buscando información.
¿Por qué no podemos dejar de desplazarnos?
Una de las razones por las que resulta difícil interrumpir el doomscrolling es la necesidad de mantenernos informados y comprender lo que sucede a nuestro alrededor. Ante situaciones de incertidumbre, consultar las noticias genera la sensación de que tenemos mayor control sobre los eventos o que estamos preparados para enfrentar posibles riesgos (Salamon, 2024).
A esto se suman las dinámicas de las plataformas digitales, cuyos algoritmos seleccionan y recomiendan contenidos a partir de nuestros intereses e interacciones, favoreciendo que permanezcamos en línea (Mansuri, 2025). Así, una noticia conduce a otra y una publicación nos lleva a la siguiente. Sin darnos cuenta, podemos quedar atrapados en un ciclo de consumo de información que resulta difícil detener, incluso, cuando comienza a generar preocupación o agotamiento emocional.
¿Cuáles son los efectos del doomscrolling?
El consumo adictivo de noticias y contenidos negativos puede tener repercusiones en nuestro bienestar emocional y en las actividades cotidianas. Entre sus posibles efectos se encuentran el aumento de la preocupación, el estrés y la ansiedad, así como una mayor sensación de incertidumbre e impotencia frente a ciertos sucesos (Mansuri, 2025).
También es posible que afecte nuestros hábitos de descanso, especialmente cuando consultamos las redes sociales antes de dormir o interrumpimos constantemente nuestras actividades para revisar nuevas publicaciones. Es importante señalar que estos efectos no se presentan de la misma manera en todas las personas y tampoco se puede afirmar que consultar noticias negativas necesariamente produzca problemas de salud mental. Sin embargo, cuando este hábito se vuelve recurrente y difícil de controlar, puede deteriorar nuestra relación con la información y afectar nuestra calidad de vida.
¿Cómo podemos evitarlo?
Evitar el doomscrolling no significa desconectarnos por completo de lo que sucede en el mundo, sino aprender a establecer una relación más consciente y saludable con la información que consumimos. Algunas acciones que podemos poner en práctica son las siguientes (Salamon, 2024):
- Establecer límites de tiempo: definir horarios para estar al tanto de las noticias y redes sociales, evitando hacerlo de manera constante durante el día.
- Seleccionar nuestras fuentes de información: priorizar medios confiables y evitar consultar publicaciones que difunden rumores, contenido alarmista o datos no verificados.
- Desactivar notificaciones innecesarias: reducir las interrupciones que nos llevan a revisar continuamente el teléfono.
- Evitar las redes sociales antes de dormir: sustituir este hábito por actividades que favorezcan el descanso, como leer o escuchar música.
- Hacer pausas digitales: dedicar tiempo a actividades como convivir con otras personas, caminar, practicar algún deporte o realizar actividades recreativas.
- Reconocer cómo nos sentimos: identificar si el consumo de determinadas noticias nos genera angustia, preocupación o agotamiento y, cuando sea necesario, tomar distancia.
Una reflexión final
Estar informados nos permite comprender la realidad, pero no debemos confundir la actualización constante con la necesidad de consumir cada noticia que aparece en nuestra pantalla. El reto está en encontrar un equilibrio: informarnos de manera crítica, reconocer nuestros límites y recordar que nuestro bienestar merece atención. No necesitamos estar conectados todo el tiempo para entender lo que sucede en el mundo.
Referencias
Mansuri, A. (2025, 20 de marzo). Doomscrolling: What is it and how can you stop? Healthline. https://www.healthline.com/health/doom-scrolling
Salamon, M. (2024, 1 de septiembre). Doomscrolling dangers. Harvard Health Publishing. https://www.health.harvard.edu/mind-and-mood/doomscrolling-dangers

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